4 años de «espera» para operarse de obesidad mórbida

30 Nov 2012

La mala alimentación, el sedentarismo y el éxito de las intervenciones dispara su demanda. El Sergas achaca la demora a la «complejidad» de la operación y alega la necesidad de «priorizar» patologías de mayor gravedad.

Fuente: Faro de Vigo. Lunes, 26 de noviembre de 2012.

Carlos Prego

Madeleine Grisales tiene fecha para el origen de sus males, 2002. Un mal trago la arrastró al foso de la depresión y de allí salió con 30 kilos más. En apenas seis meses la báscula de su baño pasó de marcar 59 a 88kg. Y subiendo. Cuando hace semanas se atrevió por última vez a mirar la aguja, frisaba ya los 110kg. Con los kilos han llegado una diabetes «tipo 2», problemas de asma y dolores en las articulaciones y espalda. Para poner coto a su calvario esta ex taxista de 40 años acudió a su médico de cabecera. De allí la remitieron al nutricionista y, más tarde, al endocrino para llegar por último a la lista de espera de las cirugías bariátricas -reducción de estómago- en la que desde hace meses figura con «prioridad II». En este último peldaño lleva dos años y medio. Ha presentado ya tres reclamaciones. Su caso no es único. Según los datos a los que ha tenido acceso este periódico en Vigo y su área sanitaria permanecen a la espera de una intervención similar en el Hospital Meixoeiro -el centro en el que se concentran este tipo de actuaciones- más de 200 pacientes con obesidad mórbida. El plazo de demora alcanza ya los cuatro años; en la actualidad se está citando para quirófanos a casos que entraron en la lista de espera en 2008.

Desde el Servicio Galego de Saúde -Sergas- se reconoce la dilación, aunque se fija la media en «cerca de dos años». La razón, apuntan fuentes oficiales, es la especial «complejidad» de las intervenciones. «Se trata de cirugías complicadas que requieren toda una mañana de quirófano y la participación de un equipo médico multidisciplinar; es una de las más complejas que se realizan en el Meixoeiro». El Sergas esgrime aún un segundo argumento: la necesidad de «priorizar». En el Chuvi sólo dos cirujanos se encargan de las reducciones, una labor que compaginan con otras patologías digestivas, como los tumores, que siempre figuran con «prioridad I» -salvo contadas excepciones las bariátricas nunca alcanzan esa categoría-. Para estos últimos casos el objetivo del Sergas es operar en menos de 30 días, una marca que incluso mejora desde 2011, al rebajar el plazo a 27. «No se puede dejar de atender un cáncer de estómago por una cirugía bariátrica», razonan, convencidos de que la entrada en funcionamiento del nuevo hospital aligerará los tiempos.

Conscientes de la dilación que arrastra este tipo de cirugías el Chuvi se fija el propósito de realizar una reducción de estómago por semana. «Se hace un esfuerzo para cumplirlo», apuntan. Sin embargo no todos los meses se puede alcanzar esa pauta. De hecho, el ejercicio en que más reducciones se realizaron hasta ahora, 2010, se cerró con 36.

Malos hábitos alimentarios

Hace un año FARO se hacía eco de 184 pacientes permanecían a la espera de una reducción de estómago. Hoy la cifra supera los dos centenares. ¿A qué se debe el aumento? Los expertos señalan dos factores: el cóctel -cada vez con mayor incidencia entre la población- resultante de los malos hábitos alimentarios y un estilo de vida sedentario, y el éxito de las cirugías bariátricas. Quien pasa por el quirófano constata los buenos resultados y eso genera un efecto llamada. Las listas para someterse a una operación suman cada mes cerca de una docena de nuevos casos.

La cirugía, única salida para ganar calidad de vida

Los especialistas empiezan a hablar de obesidad mórbida cuando el Índice de Masa Corporal -IMC, la relación entre el peso y la talla- del paciente supera el 40%. El margen se rebaja al 35% si el enfermo sufre dolencias como patologías cardíacas, respiratorias o diabetes. Cuando una persona alcanza ese porcentaje -y tras haber pasado por un control nutricional- la solución que plantean los expertos es la cirugía. Una intervención que, por la complejidad que conlleva, se realiza por laparoscopia.

Otro mensaje en el que insisten los especialistas es que las intervenciones bariátricas no son cirugía estética. El enfermo llega «por necesidad», a menudo con problemas de hipertensión, diabetes, apneas, fatiga…, y tras un proceso previo de motivación que garantiza que el paciente no volverá a ganar peso en cuanto salga del hospital.

Óscar Souto conoce muy bien las molestias de esta enfermedad. Hace cuatro años sufrió un grave accidente de tráfico que le dejó 18 meses de baja y el inicio de problemas de obesidad. Ahora pesa 120 kilos, aunque afirma que llegó a alcanzar los 180. «Llevo más de tres años esperando por una intervención», recuerda para enumerar a renglón seguido las dolencias que le acarrea su sobrepeso: «padezco dolores lumbares y problemas de tensión que me afectan a la vista». «Me cuido y sigo la dieta, salvo algún capricho los fines de semana; lo que me duele es que parece que tienes que tener una patología que amenace tu vida para que te operen», lamenta.

Deja un comentario

WhatsApp chat